DETOXgenes

Los productos tóxicos que se inhalan o consumen (xenobióticos) a veces no producen una reacción inmediata, sino que alteran de forma paulatina y crónica el metabolismo, lo que se traduce en situaciones de fatiga o cansancio de forma más o menos crónica, aparentemente no justificadas.

La detoxificación es el mecanismo de inactivación y eliminación de xenobióticos, como fármacos, contaminantes medioambientales, aditivos químicos o toxinas alimentarias, entre otros. Es un proceso que se realiza en dos etapas. La Fase I transforma los tóxicos en formas más solubles en agua y la Fase II los une a otras sustancias que facilitan su eliminación. Se trata de reacciones químicas de reducción, oxidación y conjugación, con las que los xenobióticos se convierten en compuestos menos tóxicos, facilitándose su eliminación por la orina o la bilis. El hígado es el órgano interno más importante para el mantenimiento del metabolismo normal y la detoxificación del cuerpo.
Otros órganos implicados en la detoxificación son el colon, los riñones, el cerebro o la piel. En la alimentación hay sustancias tóxicas naturales y también residuos de pesticidas usados de forma habitual en agricultura. Conservantes, colorantes, antioxidantes y otros aditivos que se añaden a los alimentos procesados pueden resultar tóxicos para determinadas personas. Igualmente, comidas precocinadas en recipientes de plástico y calentadas al microondas liberan restos de plástico, que pasan al alimento.
El perfil DETOXgenes, a través del estudio de su ADN, permite conocer la capacidad de las enzimas hepáticas para destoxificar los xenobióticos y recomendar, en cada caso, hábitos de vida o suplementos nutricionales adecuados para optimizar su función.