Antipsicóticos riesgo de diabetes en adolescentes

11 de febrero de 2016

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Por desgracia los trastornos de conducta en nuestros adolescentes presentan una curva ascendente muy preocupante. No nos corresponde hacer la evaluación de las causas de estas variantes en el comportamiento social de nuestros jóvenes, pero es evidente que debe hacerse y seguro que se está acometiendo.
Los casos más graves, suelen englobarse en el grupo de trastornos de tipo psicótico y por tanto en ellos puede estar indicado el tratamiento con fármacos antipsicóticos. El consumo de estos fármacos está en constante aumento y en USA las prescripciones de los mismos supera los 50 millones al año. El primer antipsicótico fue la clorpromazina que salió al mercado en el año 1952  y desde entonces han ido apareciendo diversos fármacos que se engloban en los grupos de primera, segunda y tercera generación. Todos ellos tienen efectos adversos y según su instauración, se acentúa más uno que otro efecto. Los de primera generación por ejemplo, alargan el QT, es decir alteran el ritmo cardíaco y pueden provocar arritmias, en tanto que los de segunda generación producen un marcado aumento de peso (algunos hasta 5 kilos en tres meses), también elevación de la prolactina con disminución del deseo sexual, osteoporosis, y en las mujeres además, trastornos menstruales, entre otros. Los de tercera generación suelen tener una mezcla menos acentuada de todo.
Acaba de publicarse un importante estudio multicéntrico (el segundo firmante del trabajo es la Dra. Alexandra Roldán, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona) que hace una revisión exhaustiva de 13 trabajos sobre el tratamiento con antipsicóticos en jóvenes (edad media 14.5 años y el 60% varones), que en su conjunto englobaba un total de 185.105 pacientes. Concluye el estudio, que el tratamiento aumenta 2.58 veces el riesgo de diabetes, cuando se compara con una población control de similares características que no los toman, y 2.0 veces superior comparada con la población de enfermos psiquiátricos sin tratamiento con antipsicóticos.
Debe tenerse en cuenta que en todos estos estudios, el seguimiento de los pacientes fue aproximadamente de dos años, por lo que es de prever que puedan aparecer más casos de diabetes si el tratamiento se prolonga más tiempo.
La conclusión práctica del trabajo es, que a los jóvenes en tratamiento con antipsicóticos se les debe controlar sus niveles de glucosa de forma periódica y puede ser recomendable una dieta pobre en azúcares e hidratos de carbono, por su alto índice glicémico.
Recordamos también, que la mayoría de antipsicóticos se metabolizan a través de las enzimas del hígado CYP2C19, CYP2D6 y CYP3A4, y que su actividad depende de polimorfismos genéticos en los respectivos genes de cada paciente. Motivo por el que se debiera ajustar la dosis según el fenotipo del enfermo, tal y como está señalado en los folletos de estos fármacos editados por la FDA.
Además debe tenerse en cuenta la interacción con otros fármacos, hábitos de consumo y estilo de vida de estos pacientes. Aplicar correctamente la Farmacogenética es imprescindible, y en el caso de fármacos antipsicóticos todavía más, por los graves trastornos que pueden provocar dosis inadecuadas como son: efectos tóxicos que agravan la conducta, o fallos terapéuticos, es decir que no les hará efecto el tratamiento.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Presidente de Eugenomic®

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