Andropenia y tratamiento con testosterona

19 de mayo de 2017

La “andropenia” (y no “andropausia”), es el descenso lento pero continuado en los hombres, de la secreción de testosterona. Se inicia a partir de los 30 años, con una inflexión negativa de la curva a partir de los 60.

En las mujeres, tiene una especial relevancia la menopausia, proceso que se produce entre los 45-55 años y en el que se produce una brusca caída (en dos-tres años) de la síntesis de estrógenos y progestágenos, lo que le produce una serie de problemas psico-vegetativos y de salud. Tema ya tratado en diversos anteriores blog.

En nuestra opinión y como concepto general, no se debiera prescribir testosterona antes de los 65 años.

Obviamente cada paciente es un caso a considerar. Pero debe tenerse en cuenta, que se inhibirá la función de la hipófisis y no segregará FSH y LH. Por tanto, se dejará de estimular las gónadas.
Al principio es mejor modificar el ratio testosterona/estradiol, con inhibidores de la aromatasa y cuando ya no surta el efecto deseado, estimular las gónadas con gonadotropinas. Esto es lo que más respeta la propia biología.
Ahora bien, llega un momento, alrededor de los 65 años, que será aconsejable prescribir testosterona. Pero por vía oral, puede ocasionar problemas hepáticos.

En nuestra opinión, lo más aconsejable es la vía transdermal y no inyectable, ya que respeta el ritmo circadiano.

Pero también hay urólogos que no lo aprueban, pues dicen que puede tener efectos adversos. Hay ya mucha literatura sobre el tema, pero nos vamos a referir a dos trabajos muy recientes.
Uno de ellos  (2016) hace una revisión exhaustiva de la literatura, y en forma de gráficos e histogramas, muestra los datos de tratamiento o no, con testosterona en hombres de 70-72 años. En resumen un efecto muy beneficioso.
Indica los siguientes puntos: Volumen residual de orina en la vejiga. Resistencia muscular en la mano y bíceps. Resistencia a la marcha, caídas y fracturas. Índice de Masa Corporal. Estado de ánimo. Capacidad cognitiva y anemia. Todos ellos con efectos beneficioso con el tratamiento y también de riesgo cardiovascular, señalando sin embargo, que algunos trabajos apuntan a un mayor riesgo de tromboembolismo venoso.

En relación al tromboembolismo venoso, se ha publicado un trabajo que parece que aclarar el problema.

Un estudio multicéntrico  (2016) liderado por el Dr. Carlos Martínez, del Instituto de Epidemiología de Frankfurt, en colaboración con centros de Quebec, Australia y Reino Unido. Revisaron las historias clínicas de 19.215 pacientes que ingresaron por un tromboembolismo venoso (venas periféricas o pulmonares). Se compararon con 909.530 hombres del mismo intervalo de edad, entre los años 2001 y 2013. Confrontaron los resultados entre los que hacían tratamiento con testosterona y los que no lo hacían.
El trabajo es muy amplio con gran proliferación de gráficos, tablas y ajustes por comorbilidades, y un largo etcétera que asegura la validez de las conclusiones.
Concluyen que el tratamiento con testosterona aumenta el riesgo de tromboembolismo venoso al principio, con un pico a los 3-4 meses, con un índice de riesgo de 1.25, es decir un 25% más alto, cuando se toma testosterona. Pero este riesgo va descendiendo, de forma que a los dos años, es idéntico al de las personas que no toman testosterona.
Como sugerencia, cuando se inicia el tratamiento con testosterona, puede ser conveniente dentro de los primeros seis meses, prescribir también aspirina o sencillamente extracto de ajo envejecido, que es un buen antiagregante de las plaquetas, como prevención de tromboembolismo en este período de mayor riesgo.

A partir de los 65 años, los beneficios del tratamiento con testosterona vía trasdérmica, son evidentes. Pero no debe administrarse precozmente. Cada tratamiento a su debido tiempo.

COMENTARIO FINAL: Muchos trabajos y publicaciones demuestran, que no hay aumento del riesgo de cáncer de próstata con el tratamiento con testosterona sino un descenso.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine
Presidente de Eugenomic®
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