Antioxidantes los necesarios

4 de diciembre de 2015

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Hipócrates dijo la famosa cita: «Sea el alimento tu medicina y la medicina tu alimento», y esta frase la podemos considerar, como la base en la que se sustenta la nutrición científica. En la nutrición, como en todo, hay modas, y actualmente está muy extendido el consumo de antioxidantes, por una equívoca divulgación de que “todo lo malo nos viene de los radicales libre y hay que neutralizarlos y cuántos más antioxidantes mejor”. Esto en mi opinión es una barbaridad, pues como en todo en la vida, lo sano es el equilibrio. Antioxidantes sí, pero los necesarios para cada persona según su situación clínica, sus hábitos de vida y sus genes.
Los radicales libres son la munición que nuestros linfocitos y macrófagos utilizan para matar los microbios que nos infectan, y si anuláramos con antioxidantes todos los radicales libres que producimos, sería mucho más difícil superar infecciones.
Acaba de publicarse un trabajo hecho con ratones, a los que les implantaron células del melanoma humano (cáncer de la piel), los que recibieron antioxidantes tuvieron más metástasis que los que no los recibieron. La explicación es clara, las células cancerosas producen gran cantidad de radicales libres y precisamente los radicales libres ayudan a su vez, a autodestruirlas, si los anulamos, ayudamos con el exceso de antioxidantes a su supervivencia y por tanto a su expansión. (Piskounova E et al: (2015) Oxidative stress inhibits distant metastasis by human melanoma cells).
Uno de los estudios más rigurosos sobre prevención del cáncer de próstata (Estudio SELECT), encontró, no sin sorpresa, que los hombres tratados con los antioxidantes selenio y vitamina E, no tan solo tenían menos riesgo de cáncer, sino que en algunos casos lo aumentaban. La explicación es debida a que los radicales libres ayudan a “matar” las células cancerosas en los inicios de su diferenciación.
Podríamos citar más trabajos con resultados similares, pero el mensaje es que debemos tomar antioxidantes en función de nuestras necesidades, pero no en exceso, en especial los antioxidantes clásicos (vitamina C, vitamina E y otros) que neutralizan los radicales libres, que tal como hemos indicado no es recomendable neutralizarlos en su totalidad.
Es más fisiológico cuando hay exceso de radicales libres, estimular y optimizar los mecanismos por los cuales nuestro organismo se activa para defenderse. Nos referimos a enzimas como la superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa, glutatión transferasa, como otras muchas enzimas que necesitan cofactores para su adecuado funcionamiento, que son precisamente lo que tenemos que asegurar en la dieta, para una correcta defensa antioxidante natural. Es decir tener a punto el sistema de defensa anti-radicales libres, según necesidades.
También se debe tener en cuenta las alteraciones genéticas en los genes que codifican estas enzimas y por lo tanto, su eficiencia podrá ser variable a nivel individual, según los genes de cada persona. Conociendo estas alteraciones podremos personalizar las necesidades de antioxidantes y más concretamente qué tipo de antioxidantes conviene a cada persona.
La genómica es la base científica en la que puede y debe sustentarse una dieta personalizada. Conozca su genética y tome los antioxidantes en calidad y cantidad que realmente precisa y recuerde que el uso indiscriminado y en exceso de antioxidantes, puede ser perjudicial para su salud.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

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