Cáncer gástrico, omeprazol y otros IBPs

21 de diciembre de 2017


En nuestro artículo, escrito el 21 de septiembre de 2017: «Desprescripción«, hacíamos referencia al artículo: «Deprescribing proton pump inhibitors: Evidence-based clinical practice guideline».
La primera palabra es “deprescribing”, es decir retirar el fármaco un tiempo después de haberlo prescrito.
Esto es, cuando se prescribe omeprazol u otros IBPs (esomeprazol, pantoprazol, lansoprazol, rabeprazol, exlansoprazol), se debe prever cuando se dejará de tomar.
También en su caso, cuál va a ser la estrategia terapéutica, si es necesario continuarla.

Salvo excepciones, NO se deben prescribir para una administración continuada, y mucho menos para siempre.

Además, tienen muchos efectos adversos, como osteoporosis (inhiben la absorción del calcio y del magnesio). Malabsorción de la vitamina B12 y por tanto riesgo de anemia. Facilitan la implantación de Clostridium difficile, que causa trastornos intestinales graves, entre otros.
Muchas personas tienen una infección en el estómago por Helycobacter pilory, pero no desarrollan úlcera ni gastritis.
Tomar café, fumar y consumir alcohol incrementa el riesgo de una úlcera a causa de Helicobacter pylori, que como un primer efecto, produce gastritis.
En estos casos, suele prescribirse IBPs o H2RAs (antagonistas del receptor-2 de la histamina) para mitigarla.

Se ha publicado un trabajo que suma más argumentos para no tomar IBPs, cuando hay una infección por Helycobacter pilory.

Demuestra que los IBPs contribuyen a empeorar la atrofia de la mucosa gástrica. A la vez que aumentan las probabilidades de cáncer de estómago en las personas infectadas.
Agradezco al autor principal, Prof. K.S. Cheung, la gentileza de haberme remitido directamente su trabajo: Long-term proton pump inhibitors and risk of gastric cancer development after treatment for Helicobacter pylori: a population-based study.
El estudio se ha basado en la revisión de bases de datos de sanidad, de pacientes con trastornos gastrointestinales, en el distrito de Hong-Kong de los años 2003 al 2012.
Esto supuso la revisión de 63.397 historias clínicas. Encontraron que 153 habían desarrollado un cáncer gástrico.
Efectivamente, los pacientes que habían tomado H2RAs, tuvieron menos riesgo (OR = 0,72) en relación a los que no habían tomado ninguna medicación para la gastritis.
Sin embargo los que habían tomado IBPs, el riesgo fue mucho más alto y tanto más, cuanto más tiempo lo habían tomado.
Si habían tomado IBPs en un periodo no superior a un año, el OR = 5,04. Si tomaron entre uno y dos años el OR = 6,65,  y si habían tomado IBPs más de tres años, el OR = 8,34.
En conjunto, el promedio de riesgo de cáncer de estómago por infección de Helycobacter pylori tomando IBPs fue 4.29 veces superior, en relación a las personas que no los tomaron.

En resumen: cuando se tiene acidez gástrica o reflujo gastroesofágico, lo primero que hay que hacer, es determinar si hay una infección por Helycobacter pylori (test del aliento).

Si la hay, tratar enseguida con los antibióticos adecuados y erradicar la infección. No perder el tiempo dando IBPs para mejorar los síntomas, pues lo que se hace es aumentar el riesgo de que se desarrolle un cáncer gástrico.
Cuando se prescriben IBPs, al igual que en la mayoría de fármacos, se debe estudiar previamente los polimorfismos genéticos y valorar las posibles interacciones con otros medicamentos que esté tomando el paciente.
Por este mismo motivo, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) entre otras, hace tiempo ha advertido que el omeprazol inhibe la transformación del clopidogrel en su forma activa, no evitando la agregación de las plaquetas. Por tanto, aumenta el riesgo de trombosis en los pacientes que lo toman, tras una implantación de un stent.

Pero lamentablemente todavía hay clínicos que no lo tienen en cuenta.

Prescribir lo estrictamente necesario, y lo mínimo posible. Y siempre, estudiar previamente los genes del paciente, sin olvidar revisar previamente las interacciones con el conjunto de la medicación en un Software de Farmacogenética.

Y recordar: no es suficiente consultar una simple base de datos.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research

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