Sanidad investiga el consumo de antidepresivos

17 de noviembre de 2016

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El consumo de antidepresivos, según la Agencia Española del Medicamento (AEMPS), se ha triplicado en la última década.

Los datos son muy significativos: En el año 2.000 el número de dosis por cada mil habitantes y día (DHD) consumidas fue de 26,5. En el 2013 se registran 79,5 números de dosis, por cada mil habitantes.
El consumo de ansiolíticos en España también se dispara. Hace unas semanas comentamos una nota de la OCU que daba la alarma sobre el consumo de ansiolíticos. En los últimos años ha aumentado un 57%.  Se consume en España cuatro veces más ansiolíticos que en Francia y en el Reino Unido.
La prevalencia de un episodio depresivo en la vida, se ha estimado de un 10,5%, siendo mayor en mujeres (14,4%) que en hombres (6,2%).

Las causas del aumento del consumo de antidepresivos pueden ser muy diversas.

Hay quién lo atribuye a que los centros de atención primaria tienen más nivel y diagnostican más que antes la depresión. Otros señalan que, como el tratamiento también tiene efectos preventivos, se mantiene durante meses, una vez ya resuelta la crisis depresiva primaria, que motivó su prescripción.
Finalmente hay quienes lo relaciona (y también vale para los ansiolíticos) con la situación socio-económica-política en España. Un sentimiento de inseguridad motivado por el aumento de parados. También, más desahuciados, más temor a perder el trabajo, autónomos y empresarios con dificultades en salir adelante, afrontar impagados, lluvia de impuestos, y un largo etcétera. No nos toca a nosotros entrar en analizar las causas.  Para ser eclécticos, podríamos decir que probablemente hay un poco de todo.
La mayoría de estos fármacos, se metabolizan por las enzimas CYP2D6 y CYP2C19, y también por las CYP1A2 y CYP3A4, por lo tanto las alteraciones genéticas que afecten a los genes que las codifican, podrán alterar su actividad y por lo tanto influir en los niveles plasmáticos.

Los antidepresivos presentan muchos efectos adversos e interacciones con otros medicamentos.

Por ejemplo, el CYP2D6 debido a polimorfismos genéticos, puede presentar en los diferentes pacientes una actividad normal (EM), intermedia (IM), nula (PM) o ultrarrápida (UM). Esto significa que a la dosis del protocolo, en diversos fármacos, por ejemplo amitriptilina, citalopram, fluoxetina, sertralina, entre otros, en un 10% de la población (PM) al no metabolizarlos, les producirá efectos tóxicos por sobredosis y a otro 10% de la población (UM) les ocasionará fallo terapéutico, pues el fármaco se elimina muy rápidamente y con las dosis habituales no se alcanzan los niveles adecuados.
Además todos estos fármacos, presentan interacciones con otros medicamentos y la más grave es el Síndrome Serotoninérgico, que se caracteriza por alteraciones mentales, hiperactividad autonómica y trastornos neuromusculares, que obligan al ingreso a urgencias, que pueden tener consecuencias muy graves.

Hacemos un ruego a todos los médicos que prescriben antidepresivos.

Apliquen la Farmacogenética y revisen además, las posibles interacciones entre el fármaco que prescriben y el conjunto de toda la medicación que toma el paciente. Mejorarán la eficacia del tratamiento y evitarán a los pacientes muchos efectos no deseados.
Primum non nocere, como ya dijo Hipócrates.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®
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