Déficit de folato y obesidad infantil

23 de septiembre de 2016

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El déficit de folato en las embarazadas es una de las causas conocidas de la espina bífida, pero también de obesidad en el niño.

Los niños que nacen con defectos del tubo neural, el más frecuente es la espina bífida, está causado por un déficit de folato en la dieta de la madre. Afortunadamente, hoy en nuestro país se prescriben de forma habitual suplementos de folato en el embarazo. Pero hace algunos años no era así (como aún ocurre en muchos países en desarrollo). Recuerdo bastantes casos de espina bífida por los años 1970. Vividos a lo largo de mi etapa de Jefe de Laboratorio, en la Clínica Universitaria de Pediatría del Hospital Clínico de Barcelona.
El ácido fólico, también llamado folato o vitamina B9, está presente principalmente en los vegetales de hoja verde. Como en la col rizada y la espinaca, también en la naranja y en los granos enriquecidos. Sin embargo, la dieta normal es difícil que cubra las necesidades diarias y sobre todo en el embarazo. Por ello, se aconseja una suplementación mínima de 400mcg/día, mediante preparados farmacéuticos.
Acaba de publicarse un importante trabajo realizado en la Johns Hopkins University, editado por la prestigiosa revista JAMA-Pediatrics, en agosto de este año. Relaciona el déficit de folato de la madre durante el embarazo, con la obesidad infantil. Su correlación es mayor cuando la madre es obesa.
El trabajo incluye 1.517 mujeres del colectivo Boston Birth Cohort, iniciado en 1988.  Seleccionadas entre 8.500 mujeres a las que se ha seguido su historial clínico, tanto a ellas como a sus hijos.
Las mujeres que durante el embarazo tuvieron niveles de folato inferiores a 9 mcg/L, sus hijos a los seis años tuvieron un riesgo 45% superior de ser obesos, en relación a los niños de madres con niveles superiores de folato. Si además se añadía que la madre era obesa (IMC>30), el riesgo de obesidad de los niños en relación a los controles (madres no obesas y sin déficit de folato) fue del 300%.

El interés del trabajo reside en la prevención de la obesidad infantil.

Un niño obeso, si no se corrige su obesidad, es un candidato ya desde joven, a tener más riesgo de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Pero no basta con dar el suplemento de folato. Es conveniente, al principio ajustar la dosis y controlar los niveles en sangre de la madre. Ya que a pesar de la suplementación teóricamente correcta, los ya mencionados 400 mcg/día, pueden encontrase niveles bajos. Son diversas las situaciones que podemos citar:
1.- Cuando la fuente principal de la dieta son las verduras y se cuecen demasiado, el folato se destruye.
2.- Mala absorción intestinal en personas con celiaquía o colon irritable.
3.- Tratamiento con determinados fármacos como: fenitoína, sulfasalacina o trimetoprim con sulfametoxazol (Septrin®)
4.- Exceso de alcohol, entre otros.

Por tanto, en el embarazo no basta con prescribir suplementos de folato. Es preciso controlarlo analíticamente.

Se deben determinar los niveles en sangre, para saber realmente los niveles conseguidos. Teniendo en cuenta además, que los valores “normales” pueden variar según el método analítico. Y aunque en general se suelen situar entre 5-15 mcg/L en suero, la realidad es que por debajo de 9 mcg/L deben considerarse bajos. Por ello, sin olvidar del grave riesgo de defectos del tubo neural, tener en cuenta el riesgo de obesidad en el niño.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic®
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