Depresión en el embarazo y cerebro del niño

23 de marzo de 2017

Depresión en el embarazo y cerebro del niño
Las mujeres que toman anticonceptivos hormonales, tienen más riesgo de sufrir depresiones. Tema ya comentado, el 16 de febrero 2017 en otro blog. Por lo que se aconseja a los Ginecólogos, cuando los prescriben, hagan un seguimiento periódico a sus pacientes. Prestando especial atención al posible desarrollo de algún proceso depresivo.
En el caso de mujeres embarazadas, la depresión también puede tener consecuencias, en este caso en el niño. Acaba de publicarse un trabajo en Biological Psychiatry, realizado en la Universidad de Calgary (Canadá), que alerta:

Si la depresión afecta en el segundo trimestre del embarazo, influye en la estructura cerebral del feto y a su posterior desarrollo.

En anteriores estudios epidemiológicos ya se había observado que algunos niños de madres depresivas, presentaban trastornos de conducta y problemas de aprendizaje.
Los investigadores estudiaron 52 mujeres. En ellas se disponía de los datos de un estudio de riesgo de depresión y su evaluación según la norma “Edinburgh Postnatal Depression Scale (EPDS)”. Con datos de cada trimestre del embarazo, y tres meses después del parto.

Este es el primer estudio que encuentra una relación entre la depresión y la estructura cerebral de los niños.

A los niños se les realizó un estudio por resonancia magnética cerebral, entre los 2 y 5 años.  Estudiaron la estructura de la sustancia blanca y el espesor de la capa cortical. Encontraron que el espesor de la capa cortical en dos áreas del hemisferio derecho, se relaciona con depresión en la madre, en el segundo trimestre. Mientras que las depresiones del primer y tercer trimestre no presentaron variaciones significativas.
El capítulo “Editorial” de la citada revista, la Dra. Amalia Londono, hace una interesante evaluación de las posibles causas por las que se pueden producir estos efectos. Aconsejo su lectura.

A medida que los métodos de diagnóstico progresan, podemos evaluar el efecto de muchas variables, que hace años se intuían, pero no se podían comprobar.

Están apareciendo muchos trabajos sobre carencias de vitaminas, oligoelementos y complementos nutricionales durante el embarazo y alteraciones en el feto. También los efectos sobre el futuro desarrollo del niño. Recordemos la ya conocida desde hace muchos años, de la asociación de déficit de folato y espina bífida.
Ahora se evidencia que alteraciones psíquicas de la madre, en el segundo trimestre del embarazo, pueden presentar efectos negativos en el desarrollo cerebral del feto. Secuelas que pueden perdurar por lo menos hasta los cinco años. Procurar el bienestar de la madre y del recién nacido, es el deseo de cualquier obstetra.

Conocer esta información, puede contribuir, no sólo a un embarazo satisfactorio, sino también a colaborar en la salud del hoy feto, pero mañana ciudadano.

Sin olvidar, al prescribir fármacos, en el caso comentado de antidepresivos a una embarazada, su posible teratogenia. Es muy importante que las dosis sean las adecuadas para cada paciente.
Evitar los efectos adversos por sobredosis al feto, es otra cuestión muy importante a tener en cuenta. Tema que sólo se puede conocer con certeza, analizando las posibles alteraciones genéticas y consultando en un software de Farmacogenética. Esto es: aplicar correctamente la Farmacogenética.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®
Artículos relacionados:

EUGENOMIC® Asesores en Farmacogenética y Medicina Genómica

Seguimos informando sobre Farmacogenética y Medicina Genómica en los perfiles de: Facebook, Twitter, Youtube, Google+, Linkedin.
Última revisión: [last-modified]

Artículos relacionados

antieplipeticos-y-osteoporosis-600x315-2299663

Antiepilépticos y enfermedades óseas

2 de noviembre de 2017

El uso prolongado de antiepilépticos como carbamazepina, fenitoína, fenobarbital, lamotrigina, oxcarbazepina, primidona o valproato sódico, se asocia a un riesgo de disminución de la densidad mineral ósea, que puede conducir a enfermedades de los huesos (generalmente muy dolorosas). Debiera recomendarse a las personas que toman antiepilépticos, suplementarlas con vitamina D, con el fin de evitarles diferentes patologías del hueso, que comportan también un mayor riesgo de fracturas.

plantilla_blog_02-600x315-7494065

Prescripción inapropiada de los nuevos anticoagulantes

2 de julio de 2019

Más de medio millón de personas en España reciben tratamiento anticoagulante por riesgo de trombosis. Algunos pacientes son tratados con derivados de la heparina en inyección subcutánea, pero debido a las molestias que ocasiona, una gran mayoría toma acenocumarol  (Sintrom®) por vía oral, u otros anticoagulantes. Las dosis de acenocumarol son muy variables de una […]

la_mal_llamada_viagra_femenina-6719101

Flibanserina: la mal llamada viagra femenina

4 de septiembre de 2015

La flibanserina, mal llamada “viagra femenina”, aunque no tiene nada que ver con éste fármaco, se espera conseguir un gran volumen de ventas. Pero conviene tener en cuenta que sólo a un 10% de mujeres que lo tomen les producirá el efecto deseado, y a todas, incluso al 90% restante que no conseguirán ningún resultado, les puede ocasionar efectos adversos importantes; y todo este riesgo, no es para curar una enfermedad grave, sino para intentar mejorar el deseo sexual, con una muy baja eficacia.

Cáncer gástrico, omeprazol y otros IBPs

21 de diciembre de 2017

Cuando se prescriben IBPs (omeprazol, pantoprazol, etc.) se debe prever cuando se dejarán de tomar, y salvo excepciones, no se deben recetar para una administración permanente. Son medicamentos que tienen muchos efectos adversos, como osteoporosis, ya que inhiben la absorción del calcio y del magnesio. Malabsorción de la vitamina B12 y por tanto riesgo de anemia. Facilitan también la implantación de Clostridium difficile, que causa trastornos intestinales graves, entre otros. Cuando se prescriben IBPs, al igual que para la mayoría de fármacos, se debe estudiar previamente posibles variantes genéticas y valorar las interacciones con otros medicamentos que esté tomando el paciente.