Desprescripción de Benzodiacepinas

5 de julio de 2018

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La Doctora en Farmacia Bárbara Farrell, lidera un importante grupo de colaboradores que trabajan en el tema de la desprescripción.
En el año 2011, en Canadá fue distinguida como la “Farmacéutica del año”. Es miembro del Departamento de Medicina de la Universidad de Ottawa.

Se define desprescripción, como: «Proceso planificado y supervisado de reducción de la dosis o interrupción de la medicación, que podría estar causando daño o dejar de ser beneficioso. La desprescripción es parte de una buena prescripción: retroceder cuando las dosis son demasiado altas, o suspender los medicamentos que ya no se necesitan».

El concepto básico es claro: La mayoría de medicamentos que se prescriben no deben dejarse “olvidados” y que el paciente los siga tomando mientras viva. Todos, a largo plazo pueden producir efectos adversos, a veces graves.
Hace ya un tiempo en este blog tratamos el tema de la desprescripción de los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantroprazol, lanzoprazol, rabeprazol).
Acaban de publicarse las Deprescribing benzodiazepine receptor agonists: Evidence-based clinical practice guideline. Es decir unas guías para la desprescripción de las benzodiacepinas.
Las benzodiacepinas (BZD) son medicamentos que disminuyen la excitación neuronal y que tienen un efecto ansiolítico, hipnótico y relajante muscular. Se utilizan como tratamiento de ansiedad, insomnio, estrés ambiental y en varios tratamientos psiquiátricos.
El mecanismo de acción de las BZD se basa en su actuación como agonista indirecto del GABA o ácido gamma-aminobutírico, que al tratarse de un neurotransmisor de tipo inhibitorio produce un efecto depresor sobre el sistema nervioso.
Según los Informes del Consumo en España en el año 2015, el 22% de la población las consumía o había consumido alguna vez, cifra que denotaba un gran aumento pues en la encuesta del año 2005 solo admitía el 5% de la población.

Las benzodiacepinas producen hábito, por lo que su prescripción debe ser limitada en el tiempo.

Es muy frecuente su prescripción para el insomnio. Pero si después de un periodo de tratamiento, el paciente sigue precisando una ayuda para el descanso, se debería tratar de sustituir por otros fármacos, pero no prescribir benzodiacepinas de por vida.

También se prescriben con mucha laxitud como sedantes, de uso frecuente en centros geriátricos.

Se debe tener en cuenta que estos fármacos “adormecen”. Tienen además una influencia negativa sobre el sistema cognitivo, siendo causa de frecuentes caídas, que en ancianos, se complican con fracturas de fémur u otras patologías.

Recomiendan que su tratamiento no se prolongue más de 4 semanas.

En el caso de tratamientos psiquiátricos, el tema es más complejo y delicado. Las guías son muy amplias, y en ellas hay varios algoritmos de decisión, para ir evaluando la necesidad de continuar, bajar la dosis, sustituir la medicación o tratar de suprimirla.
Pongo una situación vivida hace unos días, referente a un tratamiento no limitado en el tiempo. Me encontré un amigo que hacía tiempo no veía. Al surgir en la conversación temas de salud, me comentó, que tomaba omeprazol desde hacía muchísimos años. Tuvo acidez, y el médico se lo recetó. Desde entonces lo seguía tomando.
Probablemente ya no le era necesario, sin embargo, estaba aumentado su riesgo de cáncer de estómago, de cáncer de esófago y de osteoporosis.

Médicos, farmacéuticos, profesionales de la salud en general, cuando recomienden un fármaco piensen también en su desprescripción.

En muchos casos no será posible, pero en muchos otros sí. Si no se puede dejar de tratar una patología, puede ser interesante cambiar la terapéutica con fármacos de otra familia (si es posible), pues a muy largo plazo todos pueden tener efectos adversos indeseables.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4).
Member of the Pharmacogenomics Research Network.
Member of the International Society of Pharmacogenomics and Outcomes Research
International Delegate of the World Society of Anti-Aging Medicine.
Presidente de EUGENOMIC®
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