Dificultad en conciliar el sueño
El insomnio es un trastorno frecuente, que causa dificultad en conciliar el sueño.

Muchas personas tienen problemas de insomnio. Aunque se sienten cansadas y con sueño, al acostarse les resulta difícil dormirse, o bien se despiertan al poco tiempo y no logran volver a conciliar el sueño. En algunos casos, esto ocurre porque persisten las preocupaciones del día; en otros, por una ansiedad más difusa o sin causa clara. Sea cual sea el motivo, el resultado es el mismo: apenas logran descansar.
Desde una perspectiva más amplia, estos problemas se enmarcan dentro de los trastornos del sueño, cuyas consecuencias pueden ser muy perjudiciales para la salud. Cuando no se duerme adecuadamente, se altera el biorritmo sueño-vigilia, estrechamente vinculado al equilibrio entre melatonina y cortisol. Esta desregulación puede afectar otros ritmos biológicos, con un impacto negativo significativo sobre el organismo.
Entre las causas más comunes del insomnio se encuentra el estrés. A menudo se establece un círculo vicioso: el estrés impide dormir bien, y la falta de sueño incrementa el estrés.
Con el paso del tiempo, también aumenta la tendencia a padecer insomnio. Además, existen diversas enfermedades graves que pueden estar relacionadas con este problema y que deben valorarse en la consulta médica mediante una historia clínica detallada.
Recomiendo un resumen muy didáctico sobre las causas del insomnio, de la Clínica Mayo.
Los medicamentos para el insomnio.
Hay hábitos de vida que potencian el insomnio, como exceso de café o bebidas con cafeína, fumar en exceso, alcohol en exceso, cena demasiado abundante…
También influyen muchos medicamentos, incluidos algunos utilizados para adelgazar. Por eso, como primer paso, conviene revisar tanto la medicación como los hábitos de vida.
Cuando hay problemas para dormir o el sueño no es reparador, es habitual que se recete un fármaco para facilitar el descanso. Sin embargo, este tipo de medicamentos puede interactuar con otros tratamientos que ya esté siguiendo el paciente, lo que podría causar efectos adversos. Es importante evaluar esas posibles interacciones antes de recetar.
El primer problema, es encontrar el medicamento adecuado para cada persona y la dosis apropiada que necesita.
Asimismo, pasado un tiempo, es importante cambiar la medicación. No se pueden tomar estos medicamentos durante un largo periodo. Esto comportará, buscar otro medicamento alternativo adecuado. Y cuando se prescribe, hay que pensar ya, en la “desprescripción”.
Sin olvidar, que todos los fármacos somníferos, potencialmente tienen efectos adversos, además de presentar interacciones con diversos medicamentos. También su efecto, o falta de efecto terapéutico, puede depender de las variantes genéticas o polimorfismos, de cada persona.
Habitualmente los medicamentos inicialmente utilizados, son los llamados hipnóticos. Desde hace años, los más empleados son benzodiacepinas:
- Benzodiacepinas acción corta (unas seis horas) que son las preferibles para dormir, (midazolam, triazolam, lorazepam, entre otras).
- Benzodiacepinas acción media, 6-12 horas, que pueden causar somnolencia por la mañana y por tanto poco aconsejables.
- Benzodiacepinas acción larga, 12-24 horas, que se utilizan para otras patologías como sedantes.
Sin embargo, no deben utilizarse con la única finalidad de tratar solamente el insomnio.
La mayoría de benzodiacepinas se metabolizan por la enzima CYP3A4. Presentan poco problema debido a los polimorfismos genéticos, pero tienen muchas interacciones con otros medicamentos. Hay casi 200 fármacos que son inhibidores del CYP3A4. Si se toman con benzodiacepina de acción corta, la pueden transformar en acción media o larga y producir somnolencia por la mañana.
Tener en cuenta que hay unos 100 medicamentos que son inductores del CYP3A4 y en éste caso, la benzodiacepina la eliminaran muy rápidamente y no hará efecto.
Basta recordar que Francia ha evidenciado, que en el 20% de todos los accidentes de tráfico de 7-10 mañana, está involucrada benzodiacepina con niveles altos, que ha sido la causa de la somnolencia.
Su principal problema, la adicción.
Difícilmente, a no ser que sea para tratar una causa puntual muy concreta y por corto tiempo, si se toman un largo periodo, ya no se podrá volver a dormir sin ayuda de benzodiacepina.
Actualmente se tiende a iniciar el tratamiento del insomnio con un grupo de hipnóticos, de estructura química diferente a benzodiacepinas, pero con acción farmacológica similar.
Vulgarmente se conocen como los fármacos “Z” ya que todos ellos, su nombre empieza con esta letra: zolpidem, zaleplon, zopiclona, entre otros. También suelen ser substratos del CYP3A4, por tanto, vale lo ya señalado para las benzodiacepinas, respecto a interacciones con otros medicamentos.
Un paso más adelante, los barbitúricos.
El fenobarbital el más conocido y utilizado. Sin embargo, es conveniente retrasar al máximo su elección, ya que causan una gran dependencia física y psíquica, con graves problemas a largo plazo. También son fármacos que presentan interacciones, y como casi todos los barbitúricos, son inductores potentes del CYP3A4 y de otras enzimas.
Su consecuencia es, que puede ocasionar que otros medicamentos que tome el paciente, no le hagan efecto, por fallo terapéutico. Estos diferentes problemas, son motivo por los que merece la pena empezar con alternativas naturales.
Muchas veces en el insomnio hay una causa de tipo psicológico más que orgánico. Una infusión puede tener efecto favorable, y se añade a su acción, un efecto placebo.
Recordemos los tratamientos caseros de las infusiones de valeriana, tila, manzanilla, amapola de California y pasiflora. Merece la pena no menospreciarlas. Es más, probar de inicio, en particular en casos en los que se tenga la evidencia de una causa poco grave.
La melatonina es una hormona natural que, en ausencia de luz, induce el sueño. Su concentración alcanza el máximo entre las tres y las cuatro de la madrugada, coincidiendo con la fase REM, la más profunda y reparadora del descanso.
Se recomienda administrarla por vía sublingual, ya que así se absorbe con rapidez y sin pasar por el sistema digestivo. Puede considerarse una opción terapéutica de segundo nivel cuando no se obtiene resultado con infusiones naturales, ya que no provoca efectos secundarios. La dosis debe ajustarse a las necesidades individuales.
Si tampoco resulta efectiva, pueden valorarse otros medicamentos, siempre evaluando cuidadosamente los posibles efectos adversos.
En casos de alteraciones graves del sueño, es necesario acudir a especialistas o centros específicos. Algunas situaciones requieren ingreso y estudios más complejos para identificar con precisión la causa y así definir el tratamiento más adecuado para cada persona.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenetics Research Network
Presidente de Eugenomic
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Tests genéticos de medicamentos
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