Dolor de espalda: poca eficacia de los medicamentos

9 de marzo de 2017

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Dolor de espalda: poca eficacia de los medicamentos


El dolor de espalda, hay datos que apuntan que el 80% de la población tendrá algún periodo de a lo largo de su vida. Aunque no hay estadísticas fiables, un porcentaje muy alto de la población sufre dolor de espalda crónico.
A grandes rasgos su causa puede ser mecánica, es decir por alteraciones en la columna vertebral. En muchos casos se podrá diagnosticar mediante técnicas de diagnóstico por la imagen. También hay un alto porcentaje debido a problemas inflamatorios, difícil de conocer  su causa. Finalmente la obesidad, sedentarismo, tabaquismo o malos hábitos posturales, son otras de las más frecuentes causas que lo originan.
El dolor de espalda agudo provocado por un problema mecánico transitorio o por un proceso inflamatorio esporádico, debe tratarse farmacológicamente, y en un primer estadio es apropiado además, con tratamientos quiroprácticos.

El problema se plantea en los casos de dolor crónico sin un diagnóstico claro, que es lo más frecuente.

Ya hemos comentado en diferentes blog, lo difícil que es para el médico valorar la percepción de dolor del paciente, para determinar el fármaco a prescribir. En septiembre de 2014, expusimos en la nota «Paracetamol (acetaminofeno) y lumbago» que el dolor de espalda crónico no se mejoraba con paracetamol.
Un trabajo en el British Medical Journal del 2 de febrero de este año, tras una exhaustiva revisión sobre el tema (MEDLINE, EMBASE, CINAHL, CENTRA y LILACS ) se concluye que los AINEs (anti-inflamatorios no esteroideos, ibuprofeno y un largo etcétera) aunque tienen efecto positivo sobre el dolor de espalda, el beneficio no es estadísticamente significativo en relación al placebo.

Por tanto, hay que desestimar tratamientos para el dolor de espalda crónico con AINEs, debido a los efectos adversos que ocasionan su uso continuado.

Para concluir la controversia sobre analgésicos y dolor de espalda crónico, acaban de aparecer las guías sobre esta situación en: Noninvasive Treatments for Acute, Subacute, and Chronic Low Back Pain: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians.
Recomiendan como primer nivel, un tratamiento no invasivo. Interpretando como tratamiento invasivo: los analgésicos, paracetamol, los AINEs y los opioides.
El posicionamiento es, que para el dolor crónico, hay que priorizar los tratamientos no farmacológicos.
Con tres recomendaciones principales:
1.- Como primera opción, escoger tratamientos no farmacológicos: aplicar calor, masaje, acupuntura o tratamientos quiroprácticos.  En caso de complementar con fármacos, probar primero con AINEs o relajantes musculares (principalmente algunos fármacos del grupo de las benzodiacepinas).
2.- Como segunda opción, recomendar ejercicio, gimnasia adecuada, yoga y otras técnicas de relajación, tratamientos sobre conducta y también tratamientos quiroprácticos.
3.- Si todo ello fracasa, es cuando se debe plantear un tratamiento farmacológico con AINEs como primera opción, y tramadol o duloxetina como segunda opción. Dejando como última opción, para casos extremos los clásicos opiáceos.

Las reticencias al tratamiento farmacológico, se deben a los efectos adversos de la mayoría de los analgésicos.

Por tal motivo, se deben seleccionar los analgésicos para cuando sean realmente necesarios y aplicado criterios farmacogenéticos. Tratamientos a los que debiera ser obligatorio un análisis previo farmacogenético, con el fin de seleccionar la medicación adecuada para cada paciente, y ajustar las dosis de forma personalizada.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®
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