El dolor en ancianos
Así como en los niños es necesario evitar ciertos fármacos y ajustar las dosis respecto a los adultos, en las personas de edad avanzada también deben aplicarse criterios específicos para garantizar un tratamiento seguro y eficaz.

En las personas de tercera edad, no solo es inapropiado aplicar las mismas pautas que en adultos, sino que también es fundamental considerar las patologías asociadas al envejecimiento, como la insuficiencia renal. Dado que la eliminación de muchos fármacos depende del clearance renal, es necesario ajustar la dosis en proporción a su reducción. De no hacerlo, el riesgo de acumulación y toxicidad aumenta, lo que podría derivar en efectos adversos graves.
El Paracetamol (Acetaminofeno) es el cuarto fármaco más vendido en España con una cifra de 11 millones de unidades al año. Se da como analgésico y muy utilizado en ancianos pues muchos de ellos siempre tienen “dolor” en algún sitio.
Ya hemos recordado en muchos blogs que la FDA ha prohibido en USA la fabricación de medicamentos con más de 325 mg de paracetamol por unidad, y que indica que no debe sobrepasarse la dosis de dos diarios (total 625 mg/día), pues se ha demostrado que no aumenta el efecto analgésico y aumenta el riesgo de fallo hepático.
Acaba de publicarse un trabajo muy amplio en centros de geriatría de Francia, sobre efectos del paracetamol. Acetaminophen Safety: Risk of Mortality and Cardiovascular Events in Nursing Home Residents, a Prospective Study.
Los autores revisaron bases de datos clínicos de centros de geriatría de una determinada organización que disponía historias clínicas informatizadas. Revisaron las historias de 5.429 personas internadas en 175 centros de geriatría, de edad media 86 años y el 73.9% eran mujeres.
Los resultados revelaron que 2.239 ancianos estaban tomando un promedio de dos gramos de paracetamol, con intervalos entre un gramo y tres gramos al día.
Recuerden que la FDA recomienda no dar más de 625 mg/día. Revisaron los efectos del paracetamol enfocados solo a riesgo cardiovascular e ictus.
Encontraron que en relación a los que no tomaban paracetamol un hubieron diferencias significativas, excepto en los diabéticos. Los diabéticos que tomaban paracetamol, tuvieron tres veces más de ictus en relación a los que no lo tomaban.
Los autores aparte de presentar los datos, reflexionan sobre el abuso de dosis tan altas de paracetamol. Recomiendan por ejemplo que para el dolor músculo-esquelético, se promueva en los centros ejercicios de gimnasia y terapéutica física.
El dolor neuropático puede responder a la pregabalina o a la gabapentina, que tienen muchos menos efectos adversos y se pueden obtener buenos resultados. Recordamos que el “Dolor cero” no ha de ser el objetivo y así se ha de inculcar a los pacientes.
El dolor no puede medirse y es muy subjetivo. Esto conlleva a que se vaya abriendo la mano a la prescripción de opiáceos.
Eso está siendo un grave problema en USA, con un importante aumento de su prescripción, el doble de muertes por sobredosis que hace cuatro años.
Queremos terminar con la reflexión de que los pacientes ancianos están polimedicados. No es raro encontrar en centros geriátricos muchos residentes con más de 10 medicamentos al día.
Esto aparte de representar un gran gasto en farmacia, provoca efectos adversos por interacciones entre fármacos, que se tratan de mitigar con otro fármaco, que a su vez puede interferir con otros y provocar nuevos efectos adversos, y así hasta los muchos medicamentos.
Consultar la aplicación informática g-Nomic, se detectan las interacciones entre fármacos, que permite racionalizar la medicación con menos fármacos, lo que redunda a favor de la calidad de vida de los pacientes y menos gasto en farmacia.
Primum non nocere.
Dr. Juan Sabater Tobella
European Specialist in Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network
Presidente de Eugenomic.