Flibanserina: la mal llamada viagra femenina

4 de septiembre de 2015

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Se está hablando mucho últimamente sobre la Vinagra femenina. Sin embargo, sobre este tema quisiera puntualizar diferentes aspectos. La FDA después de dos intentos fallidos desde 2010 ha aprobado, no sin controversia, la flibanserina, un éxito de marketing que se publicita como la “viagra femenina”, que no tiene nada que ver con éste fármaco, se espera conseguir un gran volumen de ventas.
El sildenafilo (Viagra®), y similares: vardenafilo (Levitra®) y tadalafilo (Cialis®), son vasodilatadores, que se ensayaban para la hipertensión pulmonar y se vio, que como “efecto colateral” tenían una importante acción vasodilatadora en los vasos sanguíneos del pene, por lo que facilitaban la erección.

Con la flibanserina se ha producido un hecho similar, se estaba ensayando un antidepresivo y se vio que en algunas mujeres aumentaba la libido, pero solamente en el grupo que presentaba el llamado “trastorno del deseo sexual hipoactivo” (TDSH), en especial en mujeres premenopausicas. La flibanserina es un agonista de los receptores de la serotonina 5-HT1A y antagonista de los receptores 5-HTA2, lo que provoca un aumento de la dopamina y de la noradrenalina y un descenso de la serotonina en el cerebro y en algunas mujeres es lo que aumenta el deseo sexual.
No obstante, hay una gran diferencia, los estimulantes masculinos se toman unas horas antes de la relación sexual, es decir esporádicamente, en tanto que la flibanserina se ha de tomar de forma permanente y sus efectos, si aparecen, lo hacen al cabo de varios meses, es decir con más posibilidades de efectos adversos. El gran problema, que persiste, por el que no se había aprobado antes, son los graves efectos secundarios. Según el folleto del medicamento los efectos secundarios más frecuentes son: mareo (11.4%), somnolencia (11.2%) –ojo accidentes de tráfico-, náuseas (10.4%), fatiga (9.2%) y otros. Pero los más graves son síncopes por hipotensión con pérdida del conocimiento, y en general provocado por los genes de la mujer tratada o interacciones con otros medicamentos, entre ellos anticonceptivos hormonales, y sobre todo por el alcohol.
Desde un enfoque farmacogenético podemos decir que la flibaserina se metaboliza por las enzimas hepáticas CYP3A4 y CYP2C19. Hay personas que tienen polimorfismos del gen CYP2C19 que provoca que haya la mitad o nula actividad enzimática, por lo tanto se elimina con menor eficiencia, aumentan los niveles plasmáticos y se produce la hipotensión y el síncope. Se ha reportado que en los ensayos clínicos una mujer PM del CYP2C19 murió. Del gen CYP3A4 hay pocos polimorfismos genéticos pero hay decenas de fármacos que son inhibidores potentes, por tanto la administración conjunta puede desencadenar el síncope, y además está el alcohol, aunque sea en cantidades habituales.
¿Qué eficacia tiene el medicamento? Pues según el laboratorio un 20% pero cuando se resta el efecto placebo queda el 10%, es decir un 10% de mujeres que lo tomen les producirá el efecto deseado, y a todas, incluso al 90% restante que no conseguirán ningún resultado, les ocasionará efectos adversos. Todo este riesgo no es para curar una enfermedad grave, sino sencillamente para intentar mejorar el deseo sexual.
Como excepción, me permito un comentario no científico: Tal vez si se esforzara un poco más la pareja, se evitarían los efectos secundarios del medicamento, consiguiendo resultados similares. Los promotores han jugado muy bien su campaña de marketing, aduciendo que “para los hombres se aprueban fármacos para tratar la disfunción eréctil, pero para las mujeres nada para combatir la falta de deseo sexual” y a través de manipular grupos feministas, han habido presiones que han facilitado al tercer intento su aprobación. Un triste papel el de los técnicos de la FDA.
Tal vez sea un paso más para afrontar este problema hasta ahora no tratado, sin embargo no es un buena decisión para un mal medicamento, dada su poca eficacia (un 10%) con sus muchos efectos adversos graves. Al menos debiera recomendarse que a las mujeres que se les desee prescribir este fármaco, se les estudie previamente los polimorfismos de los genes CYP2C19 y CYP3A4 y se tenga en cuenta las interacciones del conjunto de la medicación consultando un software de Farmacogenética.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®


EUGENOMIC® Asesores en Farmacogenética y Medicina Genómica

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