Hábitos, estilo, calidad y esperanza de vida

28 de enero de 2016

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En muchas ocasiones hemos comentado que en ausencia de enfermedad genética mendeliana, es decir la originada por unos cambios en determinados genes bien definidos y que puede ser hereditaria, también por diversos cambios en el genoma, se puede predisponer a padecer ciertas enfermedades. Esta es precisamente la base de los estudios genómicos que ofrecen el índice de riesgo a manifestarlas, y conociendo este riesgo, adoptar medidas preventivas antes de que aparezca la enfermedad. Sin embargo, siempre hemos añadido que los genes, aportan el 30% del riesgo y el 70% lo aporta el estilo de vida y los hábitos de consumo, factores que individualmente son corregibles.
En Australia se ha realizado un importante estudio: «Traditional and Emerging Lifestyle Risk Behaviors and All-Cause Mortality in Middle-Aged and Older Adults: Evidence from a Large Population-Based Australian Cohor», publicado en diciembre de 2015 para relacionar mortalidad y hábitos de vida, cuyos resultados de forma resumida aportamos. Se seleccionaron 231.048 personas mayores de 45 años, que no tenían ninguna patología grave, es decir oficialmente sanos, a los que se siguieron a lo largo de 6 años. En este intervalo de tiempo, del grupo murieron 15.635 personas por causas no accidentales. Al inicio del estudio a todas se les hizo rellenar un amplio cuestionario sobre sus hábitos de vida. Pasamos a comentar el índice de riesgo de muerte más prematura, en función de los hábitos de vida que se estudiaron en el trabajo, y las asociaciones más frecuentes.
Como factor aislado, el que aportó más riesgo, fue el tabaquismo, cuyo índice de riesgo (IR) fue de 1.9, es decir murieron casi el doble de fumadores que no fumadores.
No hacer ejercicio físico y estar sentado más de 7 horas al día (menos de 150 minutos de ejercicio alto a la semana), IR = 2.42.
Consumo alto de alcohol, asociado a no hacer ejercicio y estar sentado más de 7 horas al día (y más de 14 bebidas alcohólicas a la semana), IR= 2.51.
No hacer ejercicio y estar sentado más de 7 horas y dormir poco (menos de 7 horas al día), IR= 2.59.
No hacer ejercicio y dormir más de 9 horas al día, IR = 2.68.
No hacer ejercicio, estar sentado más de 7 horas y dormir más de 9 horas al día, un IR = 4.23.
Ser fumador, más consumo alto de alcohol, IR=2.80
Ser fumador más consumo alto de alcohol y dormir poco, IR = 4.68.

En este blog, sólo damos un resumen de este extenso trabajo, pero es recomendable leerlo, en especial los médicos generalistas y de familia, pues resalta la importancia de los hábitos de vida ya no en la mortalidad en sí, sino por lo que supone de exacerbación de patologías que por predisposición genómica se puede padecer, en función de los hábitos de vida individuales. Y lo que implica de forma significativa, son los años que se vivirá, con menor calidad de vida.
Insistimos en la importancia de los hábitos de vida, dirigido especialmente a los profesionales de la salud, autoridades sanitarias y colegios, en especial a partir de secundaria (sería conveniente unos cursos de formación a los maestros), para que las personas tomen conciencia, que su calidad de vida va a depender en gran parte de sus hábitos de vida, y que éstos sean saludables o no, es una responsabilidad individual. Aunque concierne esta responsabilidad a cada persona de forma directa, afecta también a la colectividad, pues nuestra salud a nivel individual, también viene soportada por la Sanidad Pública, financiada por todos. Los que tienen malos hábitos de vida son en realidad insolidarios en relación a sus conciudadanos que sí se esfuerzan en adoptarlos. Aunque conviene tener en cuenta también, que el 30% del riesgo de padecer determinadas enfermedades, lo aportan los genes de cada persona, que son los que marcan la pauta preventiva individualizada.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®


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