Gran parte de la población es intolerante a la lactosa

2 de julio de 2012

Aunque mucha gente lo desconoce, en España más de un 20% de la población padece una intolerancia a la lactosa más o menos grave. Sus principales efectos se caracterizan por un malestar general, náuseas, diarrea, flatulencias o espasmos.

La lactasa es una enzima codificada por un gen del cromosoma 2 que tienen todos los mamíferos y que les permite tolerar la leche durante la época de lactancia. Conforme se va dejando atrás esta etapa, disminuye la expresión del gen y por tanto la síntesis de lactasa, con lo que el intestino pierde la capacidad de asimilar la lactosa, es decir, el azúcar de la leche.

Sin embargo, la especie humana, a diferencia del resto de los mamíferos, desarrolló un polimorfismo del gen LACT hace entre 5.000 y 7.000 años coincidiendo con los hábitos de vida sedentarios del neolítico, que permite que permanezca su actividad, con lo que no se produce la intolerancia. Esta mutación es muy dependiente de la raza.

Por ejemplo, en Suecia, sólo hay un 2% de intolerantes; en USA las personas de raza blanca un 12%, los indios nativos casi un 100% y los de color un 75%. En América latina un 50% de la población es intolerante a la lactosa, en el sur de Europa puede acercarse al 50% y en Sicilia se ha reportado un 70%. En España afecta a entre un 15 y un 20% de la población.

Para prever si un paciente es tolerante o no a la lactosa, EUGENOMIC® ofrece un test llamado LACTOgenes que analiza si el gen LACT presenta el polimorfismo que mantiene la tolerancia a la lactosa, o por el contrario es el nativo y la persona presentará intolerancia. Ante un genotipo denominado “normal”, se producirán distintos grados de intolerancia.

Las pruebas clásicas de diagnóstico se basan en ingerir lactosa marcada con un isótopo radiactivo y medir la radioactividad en el aire expirado; son pruebas largas y pesadas para el paciente, que detectan si la intolerancia está o no ya instaurada.

La ventaja del test genómico es que indica si se es genéticamente intolerante, aunque no se hayan presentado todavía sus efectos, y ello facilita prevenir las agresiones al intestino, antes de que aparezcan sus efectos. Se da el caso de personas que han pasado años con trastornos intestinales sin evidenciar que podía ser la lactosa la causa de dichas molestias. La realización de la prueba de LACTOgen es sencilla y cómoda para el paciente, ya que sólo se precisa un poco de saliva, y su coste no es superior al de las pruebas tradicionales con isótopos radioactivos.

Si se confirma dicha incapacidad para asimilar el azúcar que contiene la leche, llegará el momento de modificar los hábitos de vida controlando los productos que se consumen. Habrá que revisar también en los productos envasados las etiquetas que indican sus componentes y evitar en un sentido lo más amplio posible cualquier producto que en su composición contenga lactosa. Además, para las personas afectadas pueden resultar especialmente útiles los recursos que ofrece la web médica acreditada Lactosa.org de la Asociación de Intolerantes a la Lactosa (ADILAC), fundada por Oriol Sans.

La página ofrece, por ejemplo, un semáforo alimentario para intolerantes a la lactosa que sitúa en territorio prohibido la leche, los derivados lácteos, la mantequilla o los helados y que alerta sobre otros productos que pueden contener lactosa, como son el pan, los embutidos o la bollería, entre otros. Sin embargo, “la falta de leche en la dieta puede producir falta de calcio, vitamina D (necesaria para la absorción del calcio), riboflavina y proteínas”, explica Lactosa.org. Así pues, recomienda productos substitutivos como son las sardinas, el salmón o las espinacas para obtener calcio o el hígado de bacalao para conseguir vitamina D.

Otra posibilidad recomendada por Lactosa.org es consumir lácteos sin lactosa o con lactosa hidrolizada parcialmente. En este sentido, la web ofrece un listado de marcas que ofrecen productos de este tipo, recetas seguras y una relación de restaurantes sensibilizados con la intolerancia a la lactosa.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®

EUGENOMIC® Asesores en Farmacogenética y Medicina Genómica


Tests genéticos de interés

    • Test genético para la detección de intolerancia a lactosa: LACTOgenes

 

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