Sobrepeso, tabaquismo y cáncer en mujeres

13 de octubre de 2017

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El sobrepeso y la obesidad se relacionan con mayor riesgo de diabetes y patología cardiovascular, pero aunque menos conocido, también se asocian a un aumento del riesgo de algunos tipos cáncer.
El trabajo que comentamos está realizado en mujeres, dentro del estudio “Women’s Health Ininitiative”.
Se siguieron con datos controlados periódicamente, a 73.913 mujeres postmenopáusicas.
Se clasificaron en grupos de peso normal, sobrepeso y obesidad según los parámetros habituales del IMC. Entre otros muchos datos se tuvo en cuenta la raza, tratamiento hormonal de reemplazo y tabaquismo.
Los datos y resumen más esencial del trabajo, han sido:

Por cada 10 años de mantener sobrepeso, el cáncer de mama aumenta un 5%. El cáncer de riñón un 16%, y el cáncer de endometrio un 17%.

Y en obesas, el cáncer de endometrio, el aumento del riesgo es del 37%.
No se encontró una asociación significativa entre el sobrepeso u obesidad, en cáncer de colon, hígado, vejiga, páncreas, ovario y tiroides.
Sin embargo en este trabajo, se excluyeron de los resultados, las fumadoras, también excluyeron las que hacían tratamiento hormonal, ya que el objetivo solo era estudiar sobrepeso y obesidad.

Pero ¿Qué pasa con las fumadoras? Hay muchos estudios y está demostrado que el fumar, entre otros riesgos, aumenta el riesgo de cáncer de mama.

Cito un trabajo por su importancia y representatividad: “Canadian National Breast Screening Study (NBSS)”, basado en el estudio de 89.835 mujeres entre 40-59 años, seguidas una media de 22 años y durante los que aparecieron 6.549 casos de cáncer de mama.

El índice de riesgo varía en función de los años que se ha fumado y el número de cigarrillos al día.

Fumar 40 años o no fumar, el riesgo es de OR=1.57 (57%), y si además fuma más de 40 cigarrillos al día se multiplicaba por 1,24. Hay unos histogramas muy claros, que relacionan los años que la persona ha fumado, y el número de cigarrillos al día. De hecho con este importante estudio, confirman lo que ya sabíamos:
Fumar aumenta el riesgo de cáncer de mama (entre otros).

Otra pregunta: ¿Qué ocurre con las fumadoras y las no fumadoras, cuando han tenido un cáncer de mama y han seguido un tratamiento?

Mujeres con cáncer de mama ER+ (receptor de estrógeno positivo), según un estudio realizado en Suecia publicado en el año 2016, en un grupo de 1.016 mujeres con cáncer de mama ER+, tratadas con tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa.
Las tratadas con tamoxifeno, tanto en las fumadoras como no, su ratio de recidivas fue de OR=1,45. Y en las tratadas con inhibidores de la aromatasa (anastrozol, letrozol, exemestano los más prescritos), las fumadoras tuvieron muchas más recidivas OR=2,97 y aparición de metástasis OR=4.19.
Conclusión: Las mujeres que han fumado hasta la intervención, mejor tratarlas con tamoxifeno que con inhibidores de la aromatasa.

Y otra pregunta más: ¿Por qué?. En este punto, entramos en la Genómica.

Los autores de este trabajo, como es lógico se hicieron esta pregunta. Ahora tratan de explicarlo en un trabajo posterior: CYP1A2 a novel genetic marker for early aromatase inhibitor response in the treatment of breast cancer patients”.
Vieron que las mujeres con el fenotipo (UM) metabolizador rápido del gen CYP1A2  (CYP1A2*1F), tenían menos riesgo de recidiva, que las metabolizadoras normales (EM), cuando se las trataba con inhibidores de la aromatasa, pero sin diferencias si se las trataba con tamoxifeno.
Como resumen: Mujeres con cáncer de mama que han sido fumadoras, si NO son CYP1A2*1F, mejor tratarlas con tamoxifeno y no, con inhibidores de la aromatasa.

Al elegir un tratamiento para el cáncer de mama, es aconsejable basarse en la genética de la paciente.

Y siempre valorar su condición de fumadora o no.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®
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