Posicionamiento oficial sobre tratamiento con testosterona

19 de noviembre de 2015

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En poco tiempo hemos informado en diversas ocasiones sobre el tratamiento con testosterona y riesgo cardiovascular. En noviembre de 2013 apareció en la prensa un artículo sobre un estudio que relacionaba el tratamiento con testosterona y accidentes cardiovasculares. Nosotros, a través del blog, nos apresuramos a señalar que el trabajo se había leído superficialmente, pues las personas estudiadas eran de hospitales de veteranos de guerra que precisamente ya tenían una enfermedad cardiovascular, y la equívoca conclusión de la prensa, fue que no debe tratarse con testosterona pacientes cardiovasculares, por riesgo de agravarse esta patología. Pero el citado estudio, no se refería a la población general. Con posterioridad hubo posicionamientos oficiales en el mismo sentido que comunicamos a través del blog del 16 de enero de 2015.

Ahora, acaba de aparecer el posicionamiento oficial sobre esta cuestión, en la American Association of Clinical Endogrinologists y The American College of Endocrinology.

El posicionamiento es concluyente, debe tratarse el hipogonadismo en ausencia de patología cardiovascular. El tratamiento con testosterona no debe ser para “mejorar” unos valores normales, pues en este caso podríamos hablar de “doping”, sino para hombres con niveles más bajos de los normales, consecuencia del envejecimiento. Hay que tener en cuenta sin embargo que el hipogonadismo puede ser consecuencia de otras patologías, como la obesidad, diabetes, hipertensión y trastornos psicológicos-psiquiátricos. En estos casos no debe darse testosterona, sino tratar la enfermedad primaria.
Los niveles de testosterona se deben determinar en sangre entre las 9-10 horas de la mañana pues esta hormona tiene un ritmo circadiano y los niveles más altos son los de la mañana. Pero ante unos niveles bajos no necesariamente hay que dar testosterona. En hombres entre 50-60 años, puede ser suficiente dar uno o dos días a la semana un inhibidor de la aromatasa, con ello frenamos el paso de testosterona a estrógenos (el tejido adiposo es muy rico en aromatasa). A partir de los 60 años se puede mejorar dando estimulantes del eje hipotálamo-hipófisis, que estimulan las gónadas para que sinteticen más testosterona, y finalmente a partir de esta edad y si estos tratamientos ya no surten efecto, es cuando hay que prescribir testosterona.
Hemos de ser conscientes que al dar testosterona, por un mecanismo feedback, se frena la secreción por la hipófisis de las hormonas LH y FSH y se deja de estimular las gónadas, lo que conlleva una disminución de los espermatozoides y progresivamente se va instaurando una atrofia de las mismas, por lo que prescribir testosterona, debe ser la última opción. No aconsejamos en inyección de acción prolongada, pues da un perfil plano de niveles de testosterona, y como hemos comentado, la testosterona tiene un ritmo circadiano con niveles más altos por la mañana, y es siempre aconsejable, respetar estos ritmos biológicos naturales.
En el caso de administrase por vía oral, mejor por las mañanas, pero tener en cuenta que como se ha de metabolizar por el hígado, puede agravar disfunciones hepáticas no infrecuentes en personas añosas. Lo más fisiológico es aplicar testosterona transdérmica por la mañana, porqué pasa directamente a la circulación sanguínea, sorteando sus pasos previos de absorción intestinal y del hígado.
Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®


Artículo referenciado:
American Association of Clinical Endocrinologists and the American College of Endocrinology. Position statement on association of testosterone and cardivascular risk

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