Vitamina D: ningún exceso es bueno

26 de marzo de 2015

En nuestra alimentación habitual la vitamina D se encuentra sólo en pescados grasos  (atún, salmón y caballa) y muy poco en el hígado de res y en las yemas de huevo. La vitamina D la “fabricamos” nosotros mismos a través de la luz solar.

Los rayos solares, y en concreto los UVB de longitud de onda entre 290-315 nm, a través de la piel transforman un derivado del colesterol (7-dehidrocolesterol) en una molécula llamada colecalciferol o vitamina D3 (que es la que suele estar en los alimentos). Esta molécula en el hígado se transforma en 25-OH-Vitamina D3, que aún no es activa, se considera la pro-hormona y ésta, en diversos órganos (el principal es el riñón) se transforma en 1,25-OH-Vitamina D3, que es la molécula activa.

Pero los rayos solares tiene niveles altos de longitud de onda en latitudes de más o menos 35 grados, y nosotros en España estamos fuera de esta zona, por tanto sólo en verano somos capaces de sintetizar vitamina D si tomamos el sol en bañador, mientras a lo largo del día vamos vestidos y al tomar el sol, se recomienda por diversas causas, el uso de cremas con protección solar.

Consecuencia, la mayoría somos deficitarios de vitamina D. Por tanto debemos tomarla a base de complementos nutricionales para prevenir principalmente la osteoporosis, pero también protege de la diabetes, de varios tipos de cáncer, función mental y de hipertensión, entre otras muchas patologías.

Pero llega el concepto equivocado, que si es bueno: cuánto más mejor, por lo que determinados nutricionistas recomiendan “mega dosis” de vitamina D ya que todos los excesos son malos.

Acaba de publicarse un trabajo realizado en Dinamarca, país que tienen la necesidad de suplementar a todos sus ciudadanos con Vitamina D, que demuestra que la curva de eficiencia de las dosis de vitamina D es una curva en “J invertida”, es decir los valores bajos tienen un alto grado de efectos adversos, pero los valores altos también los tienen, aunque en menor rango y concretamente de riesgo cardiovascular.

Revisaron las historias clínicas de 247.574 personas de ambos sexos a lo largo de 7 años, de las que se tenían niveles de vitamina D en sangre. Durante este período, 5.454 personas murieron por problemas cardiovasculares, entre ellos 707 infartos de miocardio. Confirmando que las personas con niveles bajos de vitamina D tuvieron 2.5 veces más de riesgo y los que tuvieron valores altos, 1.3 veces más de riesgo, en relación a los que tenían niveles dentro de la normalidad. Conclusión: no al déficit, pero tampoco al exceso. (A reverse J-shapped association between 25-hydroxy vitamin D and cardiovascular disease mortality in the COP-D study. J Clin Endoc Metabolism.) 

En resumen cuidado con las “mega dosis” de todo. Nuestra dieta debe ser equilibrada, los complementos nutricionales son para cubrir las necesidades de nutrientes u oligoelementos que no aportan los alimentos habituales en las dosis necesarias, pero no, “cuánto más mejor”.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Member of the Pharmacogenomics Research Network

Presidente de EUGENOMIC®


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Tests genéticos de interés

    • Test genético de Nutrigenética: ELIPSEgenes
    • Test genético de Detoxificación hepática: DETOXgenes
    • Test genético de farmacogenética cardiología: CARDIOpgx

 

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